La historia por Gabriel García Márquez, La siesta del martes, muestra muchos hechos interesantes con respeto a los personajes femeninos. Los personajes femeninos en el cuento incluyen la madre, la hija, la mujer en la casa cural, y Rebeca. A veces, algunas de las mujeres en el cuento parecen tener más elementos masculinos que elementos femeninos que se representan en las maneras de la expresión del poder. Es aparente que Márquez representa los personajes femeninos como fuertes aunque tienen las debilidades obvias. Hay dos similitudes importantes que una mayoría de los personajes femeninos parecen tener en común. Ellas poseen el poder incluso, a pesar de las debilidades, y ellas tienen la necesidad o impulso de proteger. Durante toda de la historia, Márquez enseña características físicas, sociales, económicas, y emocionales cuales describan las caracteres. El autor describa los caracteres por sus descripciones, sus acciones, junto con el tono general del cuento. El lector está afectado con todas de los atributos de los personajes. Es decir que hay muchas posibilidades que las personajes femeninas son poderosas en este cuento porque su propio poder es lo que están protegiendo.
Para empezar, el personaje femenino principal es la madre de Carlos Centeno. Algunas características de ella incluyen fuerza en su identidad y ella tiene mucha confianza en sí misma con sus intentos. Un ejemplo se representa en la cita, “—Es urgente —insistió la mujer. Su voz tenía una tenacidad reposada.”. (Líneas 18-19) La mujer tiene una agenda a ver la tumba de su hijo sin parar aunque su pobreza y la mujer a la casa cural están en medio. Sus emociones están ocultas de la mujer de la casa cural y el sacerdote, pero no están sus objetivos importantes. Ella adopta una postura del sacerdote, y al mismo tiempo, ella ilustra su maternidad. El instinto de la madre es evidente, especialmente con la insistencia en las llaves para la tumba de su hijo. La madre es muy orgullosa, aunque ella tiene sus debilidades de pobreza y su hijo es un ladrón. Su deseo de proteger es con el cierre de los pecados de su hijo. También, ella sujeta y protege su cartera. Un ejemplo es, “La niña lo hizo, pero su madre permaneció de pie, absorta, con la cartera apretada en las dos manos.” (Líneas 25-27) En general, una madre siente la necesidad de educar, proteger, y disciplinar al mismo tiempo, y ella representa eso con su poder.
Otra representación del poder es en la fuerza del carácter de la hija. Aunque ella es una niña, ella persevera por el tiempo calor del pueblo. Este es demostrar en, “En algunas hacía tanto calor que sus habitantes almorzaban en el patio.” (Líneas 7-8) En general, la hija sabe que su hermano fue malo, pero ella es paciente y obediente para su madre durante este tiempo difícil. El control de la hija es desde dentro con sus acciones personales con su obediencia como “La niña estaba sentada con las flores en el regazo y los pies cruzados bajo el escaño.” (Líneas 46-47) Ella protege a su madre por quedarse con su madre sin emoción pero con valentía.
Hay otro personaje femenino que protege otra persona. Ese personaje es la mujer de la casa cural que tiene una agenda de proteger la casa cural y el sacerdote de extranjeros durante el tiempo de la siesta. También, ella protege la red metálica de la casa cural. Un ejemplo es, “Se oyó apenas el leve crujido de una puerta y en seguida una voz cautelosa muy cerca a la red metálica: “¿Quién es?”” (Líneas 13-15) El impulso a proteger ocurre cuando la madre de Carlos cuestiona la mujer de la casa cural. Su poder puede ser de su personalidad de intimidación. Por ejemplo, “Los ojos parecían demasiado pequeños detrás de los gruesos cristales de los lentes.” (Líneas 21-22) La avasalladora es fuerte en su presencia. En cambio, su poder viene de un poder de un fuente superior.
En el caso de Rebeca, ella es representada como una viuda solitaria y vulnerable, por lo tanto lo muestra su debilidad. Es obvio que la mayoría de la fuerza de Rebeca es que ella tiene un revólver. Su poder es su revólver, porque ella puede protege ella misma en las situaciones peligrosos. La verdad es que ella usa el arma durante necesidad. Cuando Rebeca mata a Carlos Centeno con un revólver, ella protege su vida. Su debilidad es que ella es una viuda, aunque su fuerza es recobrada con la muerte de un criminal, Carlos Centeno. El enfrentamiento que cada persona tiene con otro ejemplifica su fuerte y demuestra su poder o su postura.
Es claro que los personajes femeninos tienen características de fuerzas. Algunas fuerzas son más loables que otras. En términos generales, parece que las dos mujeres, la hija y la mujer de la casa cural representan su poder de una manera interna y la madre de Carlos Centeno y Rebeca demuestran su poder en formas físicas. Los dos ejemplos principales incluyen un objeto. En estos casos, un revólver es el signo para Rebeca y las llaves son el signo que representa el poder para la madre.
En fin, las mujeres muestran sus capacidades de guardar sus poderes y viven con ellas mismas en las maneras aceptables. Tal vez los instintos de las mujeres son de proteger lo que es suyo. Por ejemplo; la madre que protege a su hijo y su cartera, la hija que protege su madre, la mujer que protege la casa cural y el sacerdote, y Rebeca que protege su casa, su dignidad, y ella misma. Es importante que el poder de los personajes femeninos sea que las mujeres están protegidas.
Durante la época que delinea el cuento, el poder de ser una mujer es débil y no fuerte. En este cuento, es evidente que Márquez demuestra su gran respeto por las mujeres por al crearías con los debilidades. Es aparente que el feminismo en la mente de Gabriel García Márquez podría ser lo que la mayoría de la gente ve como masculinidad. Las mujeres en el cuento, La siesta del martes, son fuertes con sus debilidades, pero podría ser que las debilidades las hacen más fuertes.